No estoy listo para tener éxito.

Me llevó un rato entender que por ahora, no puedo lidiar con el éxito. Ya sé, suena extraño.

El primer artista de lettering que conocí fue Ryan Hamrick (@hamrick), un día navegando en internet encontré su blog y empecé a leer sus notas sobre las herramientas y materiales que utilizaba para hacer sus piezas; algo que me fascinó de él fue su estilo. El segundo artista que conocí fue Sean Mccabe (@seanwes), hace ya varios años cuando sólo se dedicaba al freelance y compartía todos sus proyectos y sus conocimientos sobre hand lettering.

Ambos artistas cambiaron mi vida, ambos en diferentes formas, y hablo más de esto en otro post; me pareció bueno mencionarlos porque fue en uno de los episodios del podcast de Sean que escuche sobre el concepto de estar listo para el éxito, Sean apunta a esto al principio pero mas adelante lo deja muy claro: el éxito tiene un costo, alto, y tienes que estar listo para pagarlo.

Este nuevo concepto me obligó a repensar mis metas, hizo que apreciara los obstáculos y los problemas que se presentan en mi camino y, de esta misma forma, hace que me sienta agradecido por los que están por venir. Cuando me siento frustrado o que no soy lo suficientemente bueno, este tipo de conceptos y consejos de otros creativos me ayudan a continuar.

Tendemos a enfocarnos solamente en la meta final, en ese logro al final del camino que hará que todos nuestros sueños se vuelvan realidad, y es en realidad un especie de obsesión, causada casi siempre por la cultura, que siempre nos muestra todo lo bueno de ser exitoso pero que muy rara vez muestra también el trabajo arduo, sudor y lágrimas que vienen con este nuevo territorio.

El mejor ejemplo de esto es ganar la lotería. No es broma cuando la gente dice que demasiado dinero es una maldición, y creo mucho tiene que ver con el shock de tener poco a, de repente, tener muchísimo. Los ganadores de la lotería casi nunca están preparados para manejar esa repentina libertad financiera, por lo que es muy común que todos terminen gastándolo en poco tiempo. 

Este escenario puede aplicarte a ti, o a mí. Todos queremos ganar la lotería (fama, fortuna, éxito, o como le llames) pero nadie quiere cometer ese error de desperdiciarlo o no administrarlo correctamente y terminar sin nada al final. El secreto para esto es algo que seguramente ya sabías, y que seguro ves todo el tiempo en posts motivacionales o stickers: Todo está en el viaje.

Lo sé, no es lo que querías escuchar, pero realmente no hay secreto o misterio detrás del éxito duradero, es justo como el otro dicho (trillado): “Un mar tranquilo nunca hace a un marinero habilidoso.” No puedes saltar hasta el final de la historia, la vida no es un libro o un programa de televisión, y no puede serlo. La única manera de llegar al final y cumplir ese sueño aventurado que has tenido desde siempre es trabajando, y muy duro. Tienes que hacer sacrificios y trabajar todos los días, sin falta; aprecia cada uno de los problemas, obstáculos, errores y críticas que la vida te presente, pues son precisamente estas las que te harán mejor.

Confía en el proceso, aprecia la lentitud con la que la vida transcurre, cada minuto es una oportunidad para empezar o seguir trabajando en tu pasión, ese tiempo que inviertes te abre paso hacia el éxito. Aprende a disfrutar el proceso, sé paciente con éste y contigo mismo, te tomará el tiempo que te tome, y es importante que así sea, para que cuando logres tus metas tengas todas las bases y la experiencia necesarias para lidiar con tu inevitable éxito.