Di que no.

Por azares de la vida, que luego te platicaré, estudié diseño gráfico, y como soy un poco acelerado empecé la universidad a los 17 años, me mudé a una ciudad nueva completamente solo; fue difícil al principio pero la ciudad era genial y la universidad un sueño (según mi perspectiva inicial), estaba emocionadísimo de aprender todo sobre el diseño y su aplicación... Desafortunadamente no lo hice, y no por falta de esfuerzo, pero es entre más crezco más me doy cuenta que el cliché de "hay mucho que no aprendí en la universidad sobre mi carrera" es completamente cierto. Hay un sin fin de cosas que un diseñador gráfico profesional debe saber o al menos entender de forma práctica y que nunca aprendes en la universidad: precios, costos de asesorías, regalías, contratos, anticipos y más... Pero quizá la más importante, es saber cuando decir no.

Los estudiantes de diseño gráfico entran con una idea específica sobre que es ser diseñador, la manera en la que la profesión se desarrolla y se trabaja es correcta e incorrecta a la vez. La sociedad ve a un diseñador como un dibujante o caricaturistas, y no quiero decir que esas ramas artísticas no sean importantes, pero hacer esas comparaciones disminuyen, simplifican, y lo más triste, abaratan a los que se dedican al diseño, haciendo del diseño más una comodidad y no una necesidad. Esto provoca una sensación de escacez, y por lo tanto, de urgencia a la hora de buscar o encontrar trabajos, porque los diseñadores son considerados innecesarios, haciendo algo que hoy en día cualquiera con una computadora y un el software correcto "podría" hacerlo; y no están incorrectos, cualquiera que maneje el programa específico puede lograr hacerlo algo parecido al diseño gráfico, pero esto no asegura que sea bueno o funcional.

La gente asume que porque cualquiera puede "diseñar" el trabajo es o debería ser barato, o negociable, pues "el sobrino de mi amigo tiene Photoshop". NO es así, por favor, no te creas estas nociones, no dejes que éstas ideas se infiltren en tu mente, tu trabajo no es desechable; cuando empiezas a pensar de esta forma empiezas a aceptar todo tipo de trabajo, con el cliente que sea, con los términos que éste te imponga, y terminas haciendo mucho por poco dinero. NO tienes que aceptar todo el trabajo que te llega, no puedes hacer todo a la vez, no te abarates.

Debes trabajar mucho, pero trabaja sólo en lo que te haga feliz, acepta trabajos y clientes que entienden el valor de tu esfuerzo y que aprecia y celebra tu expertise y tus conocimientos. Recuerda que NADIE está haciéndote un favor al darte trabajo, ambos están recibiendo un beneficio, y tienes que empezar a pensar en tu trabajo como una necesidad, un producto, tangible o no, que tiene un valor real, y que ese valor lo defines TÚ. Di que NO a trabajo que no te guste, que no te llame que no te apasione, que te aburra... Di que no.